jueves, 19 de enero de 2017

El puente


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Ya he acabado la serie "Bron/Broen" ("El puente", en español).

Se queda una sabor agridulce. Es una coproducción danesa/sueca, con todo lo que ello supone. Los finales no son felices, solo son finales. Nada es lo que parece en el primer capítulo, los motivos reales de los asesinos no se conocen hasta bien avanzada la trama. Y, cuando acaba, es raro. Porque las cosas han ido como tenían que ir, no como el espectador esperaba que pasasen. 

Una serie de muerte y violencia sin sangre ni tiros. De relaciones personales y frialdad nórdica. Excelente de principio a fin. 

Y, ey, he entendido un poco de sueco. Hola, adiós, encantado de conocerte, mujeres, niños. Tampoco es para tirar cohetes pero es más de lo que entendía hace un mes.

Después de esta empiezo con otra de la HBO. "The night of". El piloto pinta bien. La intro mola. Me relajo en mi hora de comer y me veo un capi. Es bien.

viernes, 13 de enero de 2017

Fragmentos de recuerdos

«Los pensamientos que tengo, ¿realmente ayudan? -se preguntó Rebecka-. Son apenas unas cuantas imágenes en un álbum de la cabeza. Entre las escenas que una recuerda hay cientos, miles de escenas que han sido olvidadas. Entonces, ¿recordamos la verdad?»

Cuando pase tu ira. Åsa Larsson

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Ah, la literatura sueca. De vez en cuando recuerdo que existen autores de novela negra suecos que me encantan y me descargo todo lo nuevo que han escrito para leer en mi ebook. Ahora le ha tocado a Åsa Larsson, cuyo primer libro me dejó un poco fría (jaja, chistaco, es que tiene lugar en Laponia, hace frío, jaja), pero el tercero me gustó mucho y el cuarto también. Ahora voy a empezar el libro, que históricamente me chirría (¡los fenicios no sacrificaban niños vivos a Moloch!), pero que tiene muy buena pinta también. 

La frase de arriba, del cuarto libro, me dejó pensando. Recordé el capítulo «The entire story of you», de Black Mirror, en el que no hay duda de que lo que recordamos es completamente verídico, y, ¿qué hacemos? Usarlo para restregarles a otros que tenemos razón. Así que, en cierto modo, es mejor así. Recuerdos fraccionados que completamos con fragmentos de otros recuerdos. Estar a punto de morir y ver la película de tu vida pasando por delante de tus ojos debe ser aterrador. ¿Así que eso pasó así? Ahí va... llevo media vida equivocada...

En fin, que estoy a punto de salir de la oficina y desvarío. Iba a hacer un repaso del 2016 con todo lo que ha pasado pero me ha dado miedo y lo he dejado estar. Pero vamos a resumirlo con una canción de Ismael Serrano, «Fue terrible aquel año».

miércoles, 11 de enero de 2017

Nochebuena


Nochebuena 2016, Ariana, palo selfie y diadema de cuernos de reno.
2016 que se va y nos trae regalos de reyes, los de esta pequeña y su hermanita que está por llegar. 

How wonderful life is now you're in the world

miércoles, 21 de diciembre de 2016

It's begining to look a lot like fishmen...

Ya es esa época del año otra vez...



Pues aquí, como cada año, escuchando "A very scary solstice".
Leyendo Neonomicón, jugando al Kingsport Festival y soñando con el horror que vino de las estrellas. 

Es la mejor manera de llevar la Navidad. Los de la Sociedad Histórica Lovecraft son unos genios infravalorados.

They will return...

viernes, 9 de diciembre de 2016

Otra vez el nocturno

Es casi recurrente, cíclico. Cuando menos lo espero, cuando ya lo he olvidado, aparece el Nocturno nº 2 de forma salvaje entre los arbustos. En el momento culmen un episodio de una serie, entre los vídeos relacionados de youtube. 

Como una canción de cuna sin la que no puedo dormir.

martes, 6 de diciembre de 2016

Noche de concierto

Hoy, por primera vez en cinco años, he vuelto a un concierto de Ismael Serrano. 

Qué decir que no se haya dicho ya. Ha empezado tocando "Las cuatro y diez", de Aute, y a esas alturas yo ya estaba llorando. Luego ha tocado una canción "muy bonita", que ha resultado ser el "Ojalá" de Silvio. Y algunas nuevas y otras viejas. Y fábulas e historias que me han vuelto a emocionar. Risas, y más lágrimas.
Pero no son malas. Le he estado dando muchas vueltas y al final he decidido llamarlas "lágrimas de cementerio". Son esas lágrimas que derramo cuando voy al cementerio a ver a mis abuelos. No son malas, no estoy desconsolada, no necesito ningún hombro sobre el que apoyarme. Solo siento una gran variedad de emociones, y lloro. Pero no pasa nada, solo es una forma de expresarlas. Pues estas, igual. 

Finalmente vuelvo a casa, caminando pues ya no hay autobuses. Valencia a las tres de la mañana tiene un nosequé-quéseyo que siempre me ha gustado. La noche está tranquila, solo me paran unas chicas borrachas para preguntarme a cuál de las discotecas de las que tienen flyers deberían ir. Les aconsejo una al azar y sigo mi camino. Y a la altura de Pont de Fusta, recuerdo que hay algo que llevo tiempo queriendo hacer pero no veía el momento. Es que normalmente cuando paso por aquí son las seis de la tarde, y si empezara a hacer fotos a las estatuas la gente me miraría como una loca psicópata. Pero el caso es que ahora estoy sola y no pasa nadie, así que lo hago.

Hace algún tiempo remodelaron Pont de Fusta para hacer una parte peatonal. Y el caso es que en la entrada, si vienes del centro, hay dos esfinges que custodian tu paso. Siempre que paso por delante, que es casi todos los días cuando vuelvo del trabajo, pienso en "La Historia Interminable", y en concreto en el pasaje en que Atreyu viaja al Oráculo del Sur a preguntarle cómo acabar con la Nada. La primera prueba para llegar al Oráculo son dos esfinges que... bueno, copio aquí el fragmento en que el gnomo Énguivuck se lo explica.


-La primera, la Puerta del Gran Enigma, es la que has visto con mi catalejo. Con las dos esfinges. Esa puerta está siempre abierta... como es lógico. No tiene batientes. Sin embargo, nadie puede pasar por ella, salvo si... -Énguivuck levantó en el aire un minúsculo dedo índice-, salvo si las esfinges cierran los ojos. la mirada de una esfinge es algo totalmente distinto de la mirada de cualquier otro ser. Nosotros y todos los demás seres percibimos algo con la mirada. Vemos el mundo. Pero una esfinge no ve nada; en cierto sentido, es ciega. En cambio, sus ojos transmiten algo. ¿Y qué transmiten sus ojos? Todos los enigmas del mundo. Por eso las esfinges se miran mutuamente. Porque la mirada de una esfinge solo puede soportarla otra esfinge. ¡Y puedes figurarte lo que le ocurre a quien se atreve a interferir en el intercambio de miradas entre las do! Se queda petrificado y no puede moverse hasta haber resuelto los enigmas del mundo. 

Me gusta pensar que cada vez que cruzo este puente, las esfinges cierran los ojos. Que por alguna razón consideran que debería pasar y me lo permiten.

Bueno es muy tarde, y aquí estoy yo, divagando. Pero por hoy, me lo puedo permitir. Tengo más cosas que contar, pero ya es tarde. Será en otro momento y en otra ocasión.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Non playable character

People are strange when you're a stranger 
Faces look ugly when you're alone Women seem wicked when you're unwanted Streets are uneven when you're down When you're strange Faces come out of the rain When you're strange No one remembers your name When you're strange

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Hay veces en las que me siento como un NPC. Soy la persona de la agencia que te manda a alguien a reparar la persiana, que te envía el documento que necesitas para el visado, o la que le dice a tu compañera de piso que deje de poner el aire acondicionado porque va a llegar un facturón.

Tengo unas opciones de diálogo limitadas que van desde "estas son las llaves de tu piso" a "te puedes ir pero que sepas que no te vamos a devolver la fianza".

A veces tengo más interacción social con los PJs, hablamos de Valencia, del calor, del transporte público. De España y sus extraños horarios. Me regalan cosas, me traen galletas de Francia, monederos de Perú, llaveros de Tailandia. Pero sigo siendo un NPC, al otro lado del ordenador, del escritorio o cambiando una bombilla en tu piso. Hay una partida ahí fuera que se está jugando, y me he quedado fuera del tablero. Los desarrolladores olvidaron ponerme en la versión definitiva, solo llegué a ser PJ durante la beta.

En fin, otra de esas tardes donde la lluvia cae en soledad. Días tristes, grises y opacos que uno omite en su biografía.